martes, 11 de noviembre de 2008

¿Preguntas retóricas?

¿Vienes conmigo?

¿Quién quiere ser yo?

¿Quién eres?

¿Qué te pasa?

¿Qué me pasa?

¿Qué nos pasa?

¿Estás llorando?

¿Qué es lo que puedo ofrecerte?

¿Está usted ahí?

¿Te da miedo que lo haya hecho?

¿Qué es lo que tengo que entender?

¿Eres de verdad?

¿Por qué eres así?

¿Por qué nadie se pregunta si el humo se moja?

¿Dónde está el mechero?

¿Para que preguntas?

¿Dónde está la fórmula de estar y no estar?

¿Qué es algo que te hace dudar, pero que se equivoca?

¿Quién eres hoy?

¿Quién soy hoy, si no quien tu quieres que sea?

¿Y quién soy ahora?

¿Existe todo?

¿Y de todas formas, para que preguntar?

¿Esperas alguna respuesta?



¿Dónde está la verdad?


lunes, 10 de noviembre de 2008

Preguntas hipoteticas

¿Por qué?

Por nada.

¿Sigues ahí?

Puede…

¿Sigues vivo?

Sí, un poquito.

¿A qué hora?

Temprano.

¿Por qué?

Porque no.

¿Falta mucho?

No.

¿Dónde vamos?

Donde quieras.

¿Vas a venir?

No se si me dejaran…

¿Qué hacemos?

No lo sé.

¿Te quiero?

No.

¿Me estás escuchando?

Sí, sí…

¿Te duele?

No, no mucho…

¿Esperas alguna respuesta?

Yo que sé.

¿Qué buscas?

Un poco de todo, y otro de nada.

¿Qué desea?

Un deseo

¿Algo más?

No, dime cuanto es.

¿Tiene cura?

No, desde luego que no.

¿Me perdonas?

Siempre.

¿Me enseñas a vivir?

Solo un poquito.

¿Fumas?

Eso intento.

¿Estás con alguien?

Ahora mismo contigo.

¿Perdona?

Lo intento.

¿Eres tú?

Eso creo…

¿Vale?

Bueno…


"Preguntas embarazosas, respuestas anticonceptivas"

Y esta mañana, por fin, encontré mi canción

domingo, 9 de noviembre de 2008

Formulas de vidas

Ese niño nació muerto, y nació sin un pañuelo debajo del brazo para secar sus lágrimas; él nunca se las secó. Ella nació sin nacer, nunca nació, y la vida la envolvió en sus garras; nació con los labios pintados. Él nació en cualquier sitio; el nunca encontró, solo buscó; el no tubo padre, ni madre; él salto por un barranco y no encontró el dolor. Él nació por ella, vivió por ella y murió por ella, y ni siquiera creo que viviera. Ella nació después, no se, creo que nació después y ella solo quería nacer, y puede que lo hiciera.

Él quiso, y quiso, pero de momento no pudo; él recibió golpes, ataduras, estuvo solo, muy solo y ahora es… tan así… Ella nunca supo nada, ni quiso saber, porque siempre lo tubo todo, pero no tubo nada, entonces quiso ser equitativa, y al no poder vivir, matar. Él lo intento, pero no lo dejaron, el empezó tarde y acabo muy temprano, él intento ayudar, pero eligió molestar. Él nunca lo intento, porque la tubo a ella, y sin ella, ¿Qué?, ¿que podrá hacer sin su propia vida? Ella fue interrumpida, o creo que así fue, pero ella puede que siguiera su camino, puede…

A él no le quedan esperanzas, está atado al consuelo de vivir, queriendo y no pudiendo, se le pudrió el corazón, ya no le queda de eso. Ella creyó sufrir, ella creyó saber su problema, ella creyó conocerse, ella creyó tener, pero solo lo creyó. Él no pudo ser él, él fue encarcelado por sentir, él busco que se le pudriera el corazón, pero no encontró, solo consiguió que se le humedeciera. Él fue, es, y será feliz con ella, él decidió bien, él eligió dentro de un amplio, pero escaso repertorio, pero él supo serlo, siempre… Ella tuvo muchas vidas, por lo menos eso pensé, y quizá fuera feliz, quizá, pero solo lo supongo.

Él degolló a la vida, con sus palabras, con sus hechos, pero lo hizo sin querer, lo hizo sin haber intentado ni siquiera amar. Ella vivió, vive, y vivirá así, porque decidió acostarse todas las noches con la crueldad, y se enamoró fuertemente de ella, pero esta, la matará. Él sigue buscando esquinas en las que seguir buscando, siempre con un siempre en la cabeza, siempre de la mano de un sentimiento sin nombre, él busco un mundo lleno de caminos… Él está tirado en la cama, pensando en ella, abrazado al amor, abrazado a sus recuerdos y enamorándose más y más del tiempo. Ella seguirá cambiando así, o eso supongo.

Guiados por el mismo patrón, solo queremos vivir, y a veces no podemos. El mismo humo, la misma sangre, las mismas lágrimas y casi el mismo corazón. Solo somos habitantes de la misma calle, una pieza más del rompecabezas, solo un estribo más en la trenza, solo somos apagones de ceniza.

Solo somos vida. Préstame un cachito.

¿Por qué somos… así?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Sueños sumergidos en ilusiones que se ahogan y hacen burbujitas...

Cucharillas hambrientas de caldo, el país sin estado, y ese cosquilleo en mi estomago que me acompaña a vivir. Una nube en forma de V sale de mi boca, y una ausencia más que invisible deshace lo mordido. Un órgano sin cabida cavila en mi cuerpo, una foto desteñida en la pantalla del ordenador, y un caminante cojo e indeciso pensando a donde va a ir a parar. Un arraclán en lo mas bajo de una roca, esperando su cena, con unos ojos que se iluminan en la oscuridad y con las gafas empañadas en pavor, y unas campanas que suenan a deshora en la Torre Drama por un muerto más.

Un padre que llora en su habitación, por desmoralizar a la ética, con un tablero de ajedrez a su espalda, pensando en deslizarse por las esquinas, arriesgó, y se lo comió un peón. Un verso en francés que lava una emoción en la tormenta, un rayo que rompe en dos la caricia trovadora habitante en su habitación. El canto de un gitano viejo, que quiebra la voz del silencio amargado, bebiendo crema de ron. Un saco de lágrimas que cae al suelo, y se rompe, haciéndose sonoro como el cristal de bohemia que se rompió en el ojo de aquel gato negro ese sábado nublado.

Un reloj de arena que grita, esperando la hora de enfrentarse a la realidad, una niña gimoteando a la hora de abortar. Una guitarra que toca la canción de la canción, y una cuerda que sube por mi balcón que busca al tormento, por si algún día está.

Pan mohoso que corre en busca de amor, o lo que venga, y verde está la escarcha en el chaflán de mi bañera, y vive la espuma que alude su melena jugando a ser pasión. Chufas machacadas sobre la mesa, todos las miramos, esperando que hablar en la copa de una estufa, una copita de vino por dedo que se empine en una madrugada drogada de sucedáneo de licor. Se puede caer y se puede romper, la cañada espera un lozano sol, y una barca vacía rema en las Lagunas de mis Pensamientos.

Un rabino sentado en la acera de una calle moderna, con la boca en duelo con su razón, y un jacobino que encuentra la exaltación en los latidos del pecho abierto de la humanidad, y a mente cerrada, abrió el cofre del cosmos, como una caja de Pandora a ver que salía. En la provincia de la rama de un árbol está escrito un nombre, en la corona de tu pelo hay un gusano, en la columna en la que me apoyo, se dibuja el estribillo del jirón de la pluma de una paloma que escapa por mis orejas.

Hoy te esperaba plof, pero dentro de mi pecho escuche un boom, que te estremeció cuando tu boca hacía tic-tac, y mi ánima se desplomo al suelo emitiendo un buaf, tu boca se dio la vuelta diciendo ¡ains!, pero en lo más intrínseco de mí sonó un clack, y a tus oídos llego un ¡muac!

¿Cuántos sonidos y ruidos puede emitir la afasia?

martes, 4 de noviembre de 2008

Excusas


Una excusa más para seguir viviendo, una excusa más para dudar de lo que pienso. Mi mente es un atasco de emociones quejándose de un solo sentimiento, aparcado en el centro de mí, ahora me pregunto que haré cuando se halla ido…

Una excusa más para que huya el desaliento del amor de esta cruel avenida invadida por síncopes eternas. Seguir llorando en mi ventana, mirando al cielo, que solo es una excusa más, que solo es una fábrica de estrellas idénticas, por eso sigue iluminándome esa lucecita imperfecta, y no se si seguir llorándote más, lucero estropeado, porque no se que excusa te pondré si se me acaban las lágrimas. Seguiré pensando que suspiras por cada uno de mis lamentos, por cada uno de esos pensamientos gritando.

Continuaré viento en popa navegando, hacia la deriva, buscando conocer un cielo nuevo, pero aquí no veo tu luz. Soy un marinero cansado de mojar la tierra de cerveza y llenar el techo oscuro de humo.

Una excusa más para preguntarme si mi vida no es más que un contratiempo, un examen de reconocimiento al tiempo, para ver si es conciente de que tiene el corazón podrido, que sus manos se las esta llevando, a pedazos, el viento, y que sus ojos se quedan ciegos buscando una excusa más para mutilar al presente.

Y una excusa más para seguir pensando, que mi vida no sabe si tuvo comienzo, si sigo palpitando, mientras en espiral, el humo sigue su ascenso. Que la ruina de tus ruinas se siguen acordando que también mueren los sentimientos, cuando voy buscando sus escombros, camino de llorarle a otro muerto.

Hoy me conocí, como a uno más, como rutinar un estrecho camino que antes de dormir me asfixia. Rumiando recuerdos me alimento de mi mismo en una triste flaqueza que va arruinándome en suspiros que te debo, pagados con algo más que excusas. ¿Cómo voy a conocerte, si me matas con una excusa más? Solo siendo una confusión errante dentro de un laberinto de espinas.

Una excusa más para mentir, diciéndote que esta frase es otra herida. Fin de aquel incendio que quemaba todo mi arrepentimiento, perdido en la calle Bar Sediento, fin de aquella trama en la que me quería convencer, perdida en arcenes de carreteras corroídas por el paso del lóbrego Tren Extraviado, fin del trayecto.

Quebrando guijarros en la vereda de la mendacidad, sigo buscando alguna manera de tropezar con una perogrullada en mis entretelas, olvidadas en las briznas de este piélago roto por un céfiro de vesania. Un crepúsculo más a la orilla de mi cama, pensando algo dispar, pero parecido; algo lleno, pero desierto. Otra excusa más, otro pesar, que cada vez pesa más en mi regazo.

Dame otra coyuntura más para buscar otro pretexto para existir, quiero otra brecha en el alboreo de otro amanecer en el que indagar otra excusa más para no regalarte, condéname en la postergación si te entrego un cuento más.

Lapida con tu fulgor, otra excusa más.