Moribundo y estúpido nos esperaba Cramberry, sedienta de alcohol en sus venas: Sedienta se sentía la quimera que amamantaba a un mundo fagocitado por pequeños seres, pequeños vivos que subyacían de cualquier lugar de las ubres de esta alucinación que se iba envejeciendo, que solo te quería ver crecer junto a un ideal injusto en busca de lo imposible, ¿tú eres imposible? ¿tú lo serás?
Mírala, tan roja como siempre, bebe bebiéndose, y su mismo nombre, bebe para olvidarse, bebe para rendirse, bebe esperándote, misericordiosa Cramberry, no te preocupes si algún día eres feliz, no te preguntes si algún día llegaré a ti, mi pequeña ciudad. Beben de sus ubres los cachorros de la quimera, sabiendo que su leche es veneno para sus bocas, sedienta, bebe y bebe; (de Cramberry y) de sus tetas.
"Dejaré de llorar palabras la mujer que amé se convirtió en fantasma, la busco en los rincones, pero me di cuenta que solo yo soy el lugar de sus apariciones..."
lunes, 23 de marzo de 2009
domingo, 22 de marzo de 2009
El pánico comienza a apoderarse de ti cuando menos lo esperas, tecleas y tecleas, y no dejas de teclear mientras el pánico poco a poco va poseyendo estas palabras sin ni siquiera ser consciente de ello, el pánico recorre los dedos, el pánico exagera, el pánico te va quemando mientras esperas.
El pánico, el pánico, el pánico.
Él.
El pánico mata.
El pánico, el pánico, el pánico.
Él.
El pánico mata.
Largos percheros oscilan de un lado al otro del muro, una otra, y otra vez. Colgados los abrigos de famosas siluetas que lastiman al ojo, que lo ensimisman volviéndose víscera. "No me interesa, no me interesa", repetían veces y más veces, y se sentían solos, cada vez más solos. Ojos sin cara, ojos desnudos, ojos hambrientos, ojos urgentes, ojos cada vez más solos, más que ojos, más que ellos. Se apagaban paulatinamente mientras el sol se incendiaba quemando corneas y corneas, las niñas se escondían en tonos más sucios, más pervertidos, y los abrigos, alocados, presenciaban el momento colmen del día: los ojos, se habían cerrado.
jueves, 19 de marzo de 2009
***
Los cambios efectuales se sitúan en el epicentro de un lugar ternario en un símbolo completamente mediático. A destiempo, te sorprenden situaciones fuera de contexto que rivalizan con tu enorme y triste pasado, aquel que se pregunta "¿por qué?". Después de esto, es curioso, juegas con los tres tiempos verbales y cierras la puerta. "Siga el recorrido y tuerza a la derecha", luego, continúas contrariando por la izquierda, y pasas la calle sin revatir una ración de desequilibrados insultos que la gente escupe literálmente, de pasar deliberadamente de ellos, de evadir este odio dirigido hacia ti, sigue.
***
Psicoanalistas de bragueta analizan la situación. ¿Valores? ¿Sentimientos? ¿Acciones de bolsa?, siendo franco, todo se ha vendido ya, "todo el pescado esta vendido", te decían, mientras que seguir despotricando era la mejor manera de rellenar el hueco, de rellenar al cristo, de rellenar el pavo. Las clasificaciones eran graduales: llegó el momento de aprendérselas como la tabla del seis. Ser imperfecto, ignorante y pobre, que cualidad...
***
En el transfondo del sueño vagaban los cuentos a medio contar, las astas del hastío, el fulgor del abrigo de la lujuria (curioso personaje), tras ellos y más, rebuznaban los buitres, ansiosos de carroña infeliz, escatimando conceptos y preceptos, cotizando las subidas de famas y faros de revuelta, jugando con la sucia agonía, moralizando. Mientras, una colonia de seres unicelulares y microbios dedicábanse a jugar a la oca, cantar, tocar la guitarra, saltar, enmarañarse...
Sí, escatimarse, sí...
***
Es ridículo, ¿no?
***
Los cambios efectuales se sitúan en el epicentro de un lugar ternario en un símbolo completamente mediático. A destiempo, te sorprenden situaciones fuera de contexto que rivalizan con tu enorme y triste pasado, aquel que se pregunta "¿por qué?". Después de esto, es curioso, juegas con los tres tiempos verbales y cierras la puerta. "Siga el recorrido y tuerza a la derecha", luego, continúas contrariando por la izquierda, y pasas la calle sin revatir una ración de desequilibrados insultos que la gente escupe literálmente, de pasar deliberadamente de ellos, de evadir este odio dirigido hacia ti, sigue.
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Psicoanalistas de bragueta analizan la situación. ¿Valores? ¿Sentimientos? ¿Acciones de bolsa?, siendo franco, todo se ha vendido ya, "todo el pescado esta vendido", te decían, mientras que seguir despotricando era la mejor manera de rellenar el hueco, de rellenar al cristo, de rellenar el pavo. Las clasificaciones eran graduales: llegó el momento de aprendérselas como la tabla del seis. Ser imperfecto, ignorante y pobre, que cualidad...
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En el transfondo del sueño vagaban los cuentos a medio contar, las astas del hastío, el fulgor del abrigo de la lujuria (curioso personaje), tras ellos y más, rebuznaban los buitres, ansiosos de carroña infeliz, escatimando conceptos y preceptos, cotizando las subidas de famas y faros de revuelta, jugando con la sucia agonía, moralizando. Mientras, una colonia de seres unicelulares y microbios dedicábanse a jugar a la oca, cantar, tocar la guitarra, saltar, enmarañarse...
Sí, escatimarse, sí...
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Es ridículo, ¿no?
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miércoles, 18 de marzo de 2009
El lamentar no estar aquí, la sensación del malestar, de protestar por ser un cáliz, un calor ágil. Dentro, tu cuerpo, fingiendo plasmarte en el arte del recrear la condición del perdedor que piensa ser bambi, ser otro mártir, solo ser alguien, ser un presagio. El retorcer la potestad, reconocer la facilidad de demostrar que te retrasas, llegar a casa mientras te esperan cuantiosas excusas que rememorar. Voy a gritar la tempestad que me hizo llorar, mientras tanto mirar reflejos en las calles, caras y trajes haciendo masajes en las arenas que hunden los valles, que alzan los coches. Cansa caminar sobre el entender de este lector que busca laxantes en textos que encienden los faros del flujo mental, ramificar esta materia que se hunde en arterias y en nivel viral, el nivel viral que te hace escapar de esta ciudad, de la realidad, de la potestad, de la caridad.
Me voy a acercar a tu ojo glacial, artificial, por no decir lácteo. Impersonal, voy a escupirte en esa retina con labia atractiva...
Voy a escapar, voy a escapar, voy a escapar, voy a escapar...
Me voy a acercar a tu ojo glacial, artificial, por no decir lácteo. Impersonal, voy a escupirte en esa retina con labia atractiva...
Voy a escapar, voy a escapar, voy a escapar, voy a escapar...
lunes, 16 de marzo de 2009
Solamente se oye el sonido de “clamb-clumb” de los zarpazos que recibe el alquitrán entre miles de “clamb’s-clumb” rezarpando y rezarpando. Un foco de neón oscurece nuestra triste iluminación diurna, mientras que caemos barranco abajo, sin saber que escribimos la última vez en las páginas del cuaderno, sin arrepentirnos de nuestras absurdas palabras intentando ser originales. Es tan fácil mirar al cielo y decir “que buen día hace” y es tan difícil “sonreír” siendo original. Estamos en el mejor momento para que nuestra ira recaiga sobre los dioses y rompamos con la actualidad, con la pieza que falta, y con la realidad.
Quizá tuviera tiempo para ser niño…
"I think I'm dumb, or maybe just happy, think I just happy, think I just happy..."
jueves, 12 de marzo de 2009
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